jueves, 17 de enero de 2008

El hombre más feliz del planeta

http://www.elmundo.es/magazine/2007/395/1176906666.html
Declarado el hombre más feliz del planeta Es más feliz que usted, seguro. Mucho más. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron «el hombre más feliz de la Tierra». A sus 61 años, quien hoy es asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión de cine. Biólogo molecular, hijo de un filósofo ateo, dejó su carrera por abrazar al budismo.

En lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen

Matthieu Ricard con el Dalai Lama. Es el único europeo que sabe tibetano clásico.
Por David Jiménez, FotografÍas de Neema Frederic
¿Una bonita casa en la playa? Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal. ¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad. ¿Quizá un matrimonio bien avenido o una excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos. En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más feliz. El más feliz.
Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.
Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él mismo no termina de aceptar. ¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales».
El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?
Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional.
Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.
Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.
Éxtasis mental. Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros –estos días combina sus retiros espirituales con la promoción de su obra Happiness en el mundo anglosajón– y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad (Urano), la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos rodea».
Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.
El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.
Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.
La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.
La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia. El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos. Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de las ambiciones personales y la pasividad.
Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza».
Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».
Satisfacción filipina. Tampoco es necesario leer a este hijo adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el «dinero no da la felicidad». Los habitantes de las barriadas pobres de Manila se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho de que su país haya sido declarado el «lugar del mundo más afectado por los desastres naturales» por el Centro para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias privaciones. Los honkoneses, con una renta per cápita 20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos sondeos de felicidad. La presión consumista, el estrés y el deterioro de las relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por los ciudadanos. Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado levantar el ánimo de la Nueva York de Asia.
Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. «Mi padre murió el año pasado a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual, cuando se vio limitado se desanimó», asegura el monje, para quien la muerte de quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la vida y no necesariamente como un episodio triste. «El mejor homenaje que podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma constructiva, ser conscientes de que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?».
Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física. Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos.
Por supuesto son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».
Matthieu Ricard no quiere. Por eso en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de lenguas); y quizá por eso ha evitado los conflictos propios de la vida matrimonial. El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.
Vejez: Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión.
Muerte: Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla.
Soledad :existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia.
Alegría: Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.
Identidad: No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.
Conflictos de pareja minimizarlos. Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.
Familia: Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.
Deterioro físico: Hay que aprender a valorarlo positivamente. Verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.
Relaciones sociales: Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.
Felicidad: Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos

jueves, 20 de diciembre de 2007

The Meatrix

The Meatrix ha gozado de un éxito sin precedente como una película de concientización en línea. Desde su estreno en noviembre de 2003, The Meatrix ha sido presentada en todo el mundo y fue vista en línea por más de 5 millones de personas "Bueno aqui les dejo la página para que la visiten. original en inglés.http://www.themeatrix.com/ página en espanol.http://www.themeatrix.com/intl/spain/

(Pueden ver los videos aqui!!!) y despues informarse en las otras paginas:
aqui esta el link parte 1 y 2 en Español.
http://www.themeatrix.com/intl/spain/dub/
http://www.youtube.com/watch?v=1H58zMrMujQ
la ultima parte está solo con subtitulos en espaniol, bueno yo no la encontré con voces...si alguien la encuentra haganoslo saber. http://www.moremeatrix.com/spain/subtitled/


El científico Henning Steinfeld, director del equipo de científicos de la Organización Mundial para la Agricultura y Alimentación (FAO), que han confeccionado el estudio "La larga sombra del ganado", en una entrevista concedida a un conocido diario español desde Roma, desvanece la sensación de que la noticia de la alarmante contribución del ganado al cambio climático, sea una curiosa e irrelevante anécdota. Dice Steinfeld: "La atención mediática con respecto al cambio climático y al calentamiento del planeta está constantemente enfocada sobre coches, energía e industria, eso está muy bien, sin embargo, hay que tomar conciencia de que hay también otros sectores que contribuyen enormemente al calentamiento global del planeta". Puede despertar incredulidad que la ganadería cause más emisiones de gases contaminantes que el transporte, tal y como afirman los autores del estudio. Pero hablando con ellos, y con otros expertos, las dudas se despejan: Si se toman las emisiones directas de una vaca lechera europea (cálculo realizado por el Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático) y se comparan con las de un coche medio, el resultado es sorprendente: esa vaca emite en un día lo mismo que ese coche en unos 50- 60 kilómetros. En España hay unos 60 millones de cabezas de ganado.
¿Cómo puede el ganado hacer tanto daño con su digestión? Eso se debe a que las emisiones de metano y óxido nitroso, son mucho más dañinas que el CO2. Cada gramo de óxido nitroso hace tanto daño como 296 de CO2. Basta poco para calentar mucho. Esa sustancia además, no sólo es emitida por el estiércol, sino también por los suelos agrícolas que en parte se cultivan para crear alimento para el ganado. Cuando se tala o quema un bosque, se libera a la atmósfera el carbono capturado en la vegetación", explica Petersen (experto de la Agencia Europea del Medioambiente) "Además, el suelo queda luego más expuesto al sol, lo que acelera la descomposición de la materia orgánica". La ganadería tiene mucho que ver con todo esto. En América Latina, la FAO estima que el 65% de las tierras deforestadas acaban siendo pastizales. "La ganadería contribuye masivamente al calentamiento global. Su potencial papel en la solución es de la misma escala". ¿ Qué pasaría si se agruparan todas las emisiones que ocasiona la ganadería, incluyendo la deforestación para ofrecer pastos al ganado, la producción de fertilizantes y piensos, el procesamiento de la carne, etcétera? La respuesta es que se llegaría a sumar el 18% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. El físico británico Alan Alverd en la publicación Physics World escribe: "Para bajar la densidad de dióxido de carbono en la atmósfera, no es que se deba quemar menos petróleo y gas, si no que la humanidad debería cambiar sus costumbres alimenticias. Si todos los seres humanos fuesen vegetarianos se podría controlar el calentamiento global. Eso lo comprobó también la Enquete Kommission (Comisión de investigación del Parlamento alemán para proteger la atmósfera terrestre), de la que se deduce: "Por medio de una disminución del consumo de carne en una medida adecuada para la salud, se podría evitar una cuarta parte o más de las emisiones que dañan al clima". La transición hacia una alimentación más orientada a los productos vegetales, abriría con esto incomparablemente el mayor potencial de ahorro (equivalente a 100 millones de toneladas de dióxido de carbono) en el sistema alimenticio. Más aún, los costes económicos resultantes, provocados por las enfermedades causadas por la mala alimentación (actualmente 25 millones de euros), se podría reducir enormemente. En relación a la contaminación climática habría que destacar que en la producción de alimentos que contienen carne ( p.ej. albóndigas) se libera una cantidad de dióxido de carbono trece veces mayor que en la producción de alimentos que no la contienen (p.ej. albóndigas de cereales).

viernes, 9 de noviembre de 2007

Religions en la vida cotidiana

Cicle de xerrades a la xarxa de biblioteques:

Les creences més profundes sovint incideixen en molts aspectes de la vida quotidiana. Podem pensar que l’amor, la feina, l’alimentació, els diners o la sexualitat són qüestions més aviat transcendents o més aviat prosaiques, però en qualsevol cas pot valer la pena saber què en diuen les tradicions religioses.

http://www.bcn.es/biblioteques/pagstot/activitats/religions.html

miércoles, 10 de octubre de 2007

zeitgeist

La pelicula documental sobre posiblemente dos de los temas mas polemicos
de la historia, desde el pasado hasta nuestros tiempos...
mas alla de las creencia personales da como para reflexionar e investigar
http://www.zeitgeistmovie.com/
(tb con subtitulos en español)
y en ingles en pantalla completa en
http://video.google.com/videoplay?docid=5547481422995115331&q=Zeitgeist&total=1409&start=0&num=10&so=0&type=search&plindex=0

jueves, 4 de octubre de 2007

Birmania libre

Free Burma! ¡Birmania Libre!
Free Burma! es una iniciativa en la que bloggers de todo el mundo (más de 7.000 de momento) nos unimos en favor de la revolución ciudadana de Birmania que, por medios pacíficos, lucha por sus derechos y su libertad.
Más información sobre el conflicto de Birmania en:Amnistía Internacional
Wikipedia Ver tambien: http://espiritualidadypolitica.blogspot.com/
http://birmaniaporlapaz.blogspot.com/

martes, 28 de agosto de 2007

Dalai Lama por la Paz

Su Santidad el XIV Dalai Lama ha aceptado la invitación de la Fundació Casa del Tíbet de Barcelona de visitar la capital catalana durante los próximos días 10 y 11 de septiembre para impartir una conferencia pública e inaugurar la nueva sede de la fundación.

Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama
Tenzin Gyatso, Su Santidad el XIV Dalai Lama, no sólo es el líder espiritual y temporal del pueblo tibetano, es también un carismático embajador de la Paz. Debido a su firme compromiso con valores humanos como la compasión, la no violencia y la tolerancia, Su Santidad goza de gran empatía en todo el mundo haciendo llegar su mensaje de paz más allá de creencias religiosas, convicciones políticas y condiciones sociales.
Por su lucha pacífica en favor de los derechos no sólo de su pueblo, sino de toda la humanidad, el Dalai Lama fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1989. Universidades de todo el mundo también reconocen su labor y le han concedido más de 100 títulos Honoris Causa. Investigador infatigable, Su Santidad ha abierto las puertas para el encuentro de la ciencia con la espiritualidad motivando centros y foros internacionales dónde la experiencia espiritual es estudiada y acogida como genuina aspiración de un saber que revela nuevos espacios de conciencia y expresión.
El mensaje de Su Santidad el XIV Dalai Lama tiene como objetivos fundamentales la promoción de valores interiores como la compasión, la tolerancia, el amor, la bondad y la paz.


http://www.casadeltibetbcn.org/dalailama2007/index.html

chambao

Libro de visitas: deja tu huella


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